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martes, 31 de octubre de 2017

La charla: ¿Cuándo es el momento para hablar de sexo con tu hijo?

Hace un par de meses, el colegio de mis hijas organizó una charla para los padres de la sección primaria sobre el tema de Cómo hablar de sexualidad con tus hijos. La respuesta a la convocatoria fue masiva y es que este tema es uno de los que más inquieta a los padres, especialmente de niños grandes.

pareja besándose - portriplepartida.blogspot.com

He estado oyendo y participando en conversaciones de mamás sobre este tema, y lo que saco en conclusión es que la gran mayoría prefiere obviar el tema por pensar que sus niños están muy chicos para saber de sexualidad y sexo, y otras que no tienen la menor idea de cuándo será el momento de charlar al respecto o hasta qué tipo de información se les debe dar.

Pero es que existe un momento adecuado para sentarte con tu hijo o hija y contarle la verdad de la milanesa? Yo pensaba que los 10 años era una edad adecuada, pero cuando quise abordar el tema con mi hija mayor cerca de su onceavo cumpleaños, me encontré con una pared. "No mamá, no quiero saber", fue su respuesta rotunda. Y hoy a los 12 años sigue sin querer saber del tema.

Resulta que la reacción de mi hija no fue para nada inusual, sino bastante común, según pude escuchar de otras mamás durante la charla que nos dieron en el colegio. Una mamá dijo que su hija de 10 años también se negó a hablar del tema con este inobjetable argumento: "No me arruines mi niñez!".

Y otras mamás también contaron lo mismo que sus hijas de la misma edad no tenían ningún interés ni curiosidad por saber de temas de sexualidad.

Hace varios meses atrás, durante las vacaciones de verano, mis hijas y yo empezamos a ver una serie en Netflix sobre una niña de 11 años y sus muchos dilemas existenciales de púber, y uno de los capítulos se llamaba "La Charla".

Resulta que los padres de la niña notan que a ella le empieza a gustar un chico de su clase de karate, y deciden que entonces es momento de sostener "la charla" con ella. Todo el capítulo trata sobre los vanos intentos de sus padres por abordarla y las hilarantes formas que encuentra la niña para evitar que sus papás le den "la charla".

Recuerdo que mi hija mayor me dijo "Ves mami?, lo ves? yo tampoco quiero hablar de eso".

En las charlas a las que he asistido en el que se ha tratado este tema de cómo conversar de sexualidad con nuestros hijos, se ha dicho que incluso la negativa de un niño o niña a abordar el tema significa que sí hay una curiosidad sobre el tema sexual.

En realidad hay varios tipos de niños en cuanto a su curiosidad por la sexualidad, los que preguntan de frente a boca de jarro: Mamá, ¿qué es sexo? o ¿Cómo se hacen los bebés?, los que preguntan indirectamente, y los que nunca preguntan nada al respecto. Pero no se equivoquen, ese no preguntar evidencia que el tema sí está en sus cabecitas.

Una de las cosas que aprendí en estas charlas para padres, es que tan temprano como desde el tercer grado de primaria, los niños (especialmente los varones) empiezan a sacar el tema sexual en sus juegos, o en sus bromas, pero siempre es una sexualidad infantil aún la que empieza a manifestarse.

¿Qué quiere decir esto? Que usan vocabulario que a los padres podrían alarmarnos pero que no entienden de lo que se trata o lo que realmente significa. Por ejemplo, la psicóloga que nos habló en una de esas charlas, contó que un niño de tercer grado le dijo a su madre: "Mamá, en la casa de Fulanito, estuvimos jugando con un condón".

La madre del niño casí salta de su silla de la impresión, recuperó el aliento, y le preguntó: ¿Qué es eso, hijito?. y el niño le contestó: "Esos globitos que se ponen en la nariz". Es decir el niño no tenía ni la menor idea de lo que estaba hablando.

Otra madre participante en una charla dijo que había descubierto a su hijo de cuarto grado de primaria y a sus amigos a quienes había invitado a casa, queriendo abrir en la computadora una página sobre pornografía. Otra mamá dijo que su hija del mismo grado le había contado que sus compañeros de clase hacen movimientos pélvicos y se reían entre ellos, y la niña no sabía lo que significaba eso.

Otra niña le contó a su mamá que había escuchado a sus compañeros jugar con un muñeco de peluche a hacerlo gemir (como en un acto sexual), y otra que vio a sus compañeros bromear entre ellos haciendo un gesto obsceno con las manos, y ambas preguntaron a sus mamás que significan esos juegos.

Por supuesto que el resto de mamás que escuchábamos esos relatos, nos quedamos con la boca abierta. Por lo menos yo no tenía idea que niños de la edad de mi hija estuvieran evidenciando tanta inquietud por la sexualidad, y tampoco imaginé que mi hija pudiera estar viendo este tipo de comportamientos y juegos.

O sea el tema sexual está rondando las cabezas de nuestros hijos aunque no pregunten nada al respecto, ya sea porque han oido ciertas cosas de otros chicos mayores, hermanos o primos, o porque son testigos de los juegos y bromas de los amigos.

Entonces, ¿cuándo es el momento de hablar con los chicos de sexualidad?.

La idea del momento nos la van a dar ellos mismos, Cuando tu hijo te pregunte es cuando debes absolver sus dudas. Además si pregunta, quiere decir que siente curiosidad y está listo para escuchar sobre el tema.

Pero cuando llegue el momento en que él te pregunte, trata de actuar con naturalidad, no con sorpresa ni incomodidad, ni tampoco dándole demasiada seriedad o ceremonia al momento, porque puedes inhibirlo y hacerlo sentir incómodo, y puede que ya no quiera tratar el asunto contigo o no vuelva a recurrir a tí cuando tenga alguna inquietud.

Una mamá contó que un día que recogió a sus hijos del colegio, su hijo mayor, de 9 o 10 años le soltó la pregunta: "Mamá, qué es sexo? La pregunta la agarró por sorpresa, y no quiso intentar dar una respuesta en ese momento, porque también se encontraba en el auto la hermanita menor. Entonces le dijo al niño que más tarde en la casa hablarían al respecto.

Pero la madre no abordó el tema inmediatamente con el niño apenas llegaron a la casa, sino que llamó al padre para contarle lo que el chico había preguntado y para decidir qué hacer, y cómo abordar el asunto.

Por la noche, cuando el niño estaba acostado en su cama, los dos, papá y mamá, entraron a la habitación, se sentaron a su lado en la cama, y la madre le dijo: "hijito, te acuerdas que me hiciste una pregunta hoy al salir del cole?". Y el niño respondió: "¿Yo? Noo". "Sí tú me preguntaste algo de...". "No, no, no, yo no pregunté nada", dijo el niño.

Entonces el papá intervino: "Bueno está bien hijo. Cuándo quieras preguntarnos algo, aquí estamos. Buenas noches", y salieron aliviados de la habitación por no tener que hablar del asunto.

Si los papás se sintieron aliviados por no tener que explicar al niño qué es sexo, a todas luces el niño se arrepintió de haber preguntado, quizás por ver tanta seriedad y solemnidad, o tal vez fue por la intervención de su papá, cuando en realidad fue a su mamá a quien él había preguntado.

¿Hasta dónde hablar del asunto?

Esta es la gran pregunta que se hacen los padres, hasta dónde contar?, una parte? o todo? absolutamente todo con pelos y señales? Esto va a depender de la edad del niño.

Hay un vídeo en Internet, que me causó mucha gracia, con respecto a esto. Se ve a una madre preparando la cena en la cocina mientras su hija de unos 6 o 7 años la acompaña haciendo sus tareas al lado de los utensilios de cocina. En eso, la niña le pregunta: "Mamá, qué es virgen".

A la mamá se le suben los colores al rostro, y empieza a explicar que hombre y mujer son diferentes y que papá tiene algo especial, que pone en la cosa especial de mamá, y que se pone muy contento y sienten como una explosión de felicidad.

Luego le dice, "hasta que no hagas eso por primera vez, eres virgen". La niña con cara de no haber entendido absolutamente nada, le pregunta, "¿y qué es extra virgen?". Y a la madre se le abren los ojos, porque cae en la cuenta que la niña solo había leído la etiqueta de una botella de aceite de oliva.

Por eso para no excederte en la información que darás a tu hijo, lo aconsejable es indagar o averiguar qué ideas tiene acerca de lo que está preguntando. Por ejemplo si pregunta qué es virgen, pregúntale dónde escuchó o leyó esa palabra antes de intentar responderle, o podrías preguntarle qué cosa cree o ha oido que es virgen.

Si tu hijo es pequeño y pregunta cómo se hacen los bebés, la explicación de la semilla de papá y de mamá que se unen y dan lugar a la formación de un bebé, por lo general satisfacerá su curiosidad y será suficiente. Pero si es grande, podría preguntar cómo llega la semilla de papá al interior del cuerpo de mamá, y entonces ahí con esa pregunta, estará dando la señal de que está listo para conocer todo el tema.

¿Cómo hablar de sexo con los chicos?

Esto es lo más difícil para los padres, cómo abordar el tema. Yo esperaba que en la charla de padres, nos dieran los tips para iniciar la conversación con nuestros hijos, pero fue justamente eso lo que faltó. La psicóloga a cargo más bien quiso escuchar las inquietudes de los padres, las experiencias que habíamos tenido con nuestros hijos respecto del tema, pero sobre cómo darles la charla, nada.

Sin embargo, sí tuve la oportunidad de escuchar otras experiencias, de algunas madres y padres que por tener hijos mayores, ya habían vivido la experiencia de la charla de sexualidad. Por ejemplo, hubo quienes contaron que cuando se dio el momento, compraron libros respecto del tema, y los leyeron y discutieron junto con sus hijos. Fue una manera de ayudarse creo, y aliviar la tensión o la incomodidad que les genera a muchos hablar de este asunto con los chicos.

Pero el testimonio que más me gustó fue el de una mamá, que contó cómo su conocimiento acerca del sexo había ocurrido de una manera de la que no guarda un buen recuerdo y cómo ella quiso que las cosas fueran diferentes para su hija.

Contó que cuando estaba en tercer grado, oyó a un grupo de compañeras de colegio hablar lo que ocurría en un acto sexual y narrado de una manera grotesca y morbosa. Ella asustada buscó a su mamá y le preguntó, y su madre sorprendida buscó bibliografía adecuada para hablarlo con ella.

Resulta que a esta mamá no le pareció que esta debía ser la manera en que una niña debe conocer de sexualidad y sexo, y decidió tomar el toro por las astas, no esperar a que su hija de 10 años se entere por amigas.

Ella ya le contó todo a su hija, y cuando hubo momentos en que la niña reaccionaba con sorpresa y escandalizándose con la información recibida, ella la calmaba y le decía: "tranquila, es natural, es algo hermoso" y haciendo mucho énfasis en lo bonito que es el amor entre un hombre y una mujer adultos, que ella como niña no puede entenderlo ahora, pero que cuando sea grande lo hará.

Definitivamente es así como quisiera poder explicárselo a mis hijas. Aún no lo he hecho, ni siquiera con la mayor de 12 años, porque no quiere hablar del tema, se siente incómoda. Ya he preguntado también a las psicólogas que debo hacer, cómo debo actuar, y su respuesta es que si ella no quiere, no debo presionarla, solo decirle que cuando ella quiera hablar, me busque y me pregunte, y absolveré todas sus dudas.

Siempre me queda el temor de que se entere antes por amigas, porque una vez leí que nosotros los padres debemos ser la primera fuente de información sobre sexo de nuestros hijos, porque si lo descubren por otras fuentes, ya no van a recurrir a nosotros cuando tengan más inquietudes.

La psicóloga me dijo que también le hable a mi hija de este temor que siento, tal vez así ella esté más llana a buscarme a mí para que le absuelva sus inquietudes antes de creer todo lo que escuche en otros lados.

En cuanto a mi hija de 10 años, que también ya está en una edad de saber de sexualidad, que no se incomoda como se incomoda la mayor, y con quien es más fácil conversar de estos temas, le he preguntado: "¿Quieres que te de la charla?"

-"Antes que a mi hermana?", me dijo.
-"Si, si quieres saber, te la doy a tí primero".
-"Hmmm, ahora no, pero en unos meses sí"
-"¿Cuándo?"
- "A ver... que sea en diciembre".
-"¿Diciembre? Está bien"
-"Sí, que sea el 17 de diciembre".
-"Okay, listo!"

Así que ya tengo fecha dada por mi propia hija para que tengamos "la charla".

jueves, 25 de agosto de 2016

Dilema materno: Hablar de sexualidad (y/o sexo) con tu hija púber

Hace unas semanas, un correo electrónico en mi bandeja de entrada me sacó de mi ensimismamiento cuando hacía un recorrido rutinario por las redes sociales en mi celular. Decía el correo: "Charla de sexualidad para los alumnos de 5to grado".


Tira de Mafalda - Portriplepartida.blogspot.com
Mafalda.Dreamers.com

Sabía que esa charla estaba prevista pero no pensé que tan pronto. O sea, ahí estaba yo, mamá de niña de 11 años, cayendo en la cuenta que nunca he conversado con mi hija sobre cómo se hacen los bebés.

No es que creyera que de ese tópico iba a tratar la charla del colegio. Más bien seguro iba a ser sobre los cambios físicos que se les avecinan a las niñas, la menstruación, etc. Pero ¿y si la ocasión motivaba a las niñas a preguntar, o a intercambiar ideas entre ellas sobre cosas que podrían haber oído?

Recuerdo haber leído que es importante que los padres sean la primera fuente de información de los hijos sobre temas de sexualidad, porque sino es así, los hijos nunca tendrán la suficiente confianza para recurrir a sus padres en busca de información sobre este tema.

O sea que, si por puesta de mano, la vecinita o la prima mayor, te ganó y le contó primero a tu hija o hijo cómo se hacen los bebés, ya fuiste. No te buscará a tí cuando quiera saber más del asunto.

Desde hace un año que le doy vueltas al asunto de cómo y cuándo abordar el tema con mi hija. Yo me había planteado que debía hacerlo cuando tuviera 10 años, pero ya tiene 11 y aún sigo dudando.

No es que lo vea como un tema tabú, sino que pienso si no me estaré apresurando, sino le robaré su inocencia, si no contaminaré su mente de niña con temas de grandes, y es que hasta la Navidad pasada ella seguía creyendo en Papa Noel.

He conversado de esto con algunas mamás y he encontrado dos tipos de opiniones respecto del tema: las que consideran que 10 años es una buena edad para que sepan todo, y las que piensan que es muy pronto, que hay que dejarlos que sean niños el mayor tiempo posible.

Así que sigo deshojando margaritas, "se lo digo ya, o no se lo digo todavía". 

Yo creo que mi hija, y probablemente todas las niñas de su edad sí deben intuir ciertas cosas. Por lo menos deben saber que la palabra sexo tiene una connotación "prohibida para menores". ¿Y por qué creo esto?

Hace unos tres años, cuando las canciones de Katy Perry estaban muy de moda y las pasaban a cada momento en la radio, mi hija no perdía la ocasión de cantarlas. Una de esas canciones, de título "California Girls", en su segunda estrofa dice "Sex on the beach...." Cada vez que la canción llegaba a esa parte, mi hija omitía esa frase, y luego seguía cantando lo demás. Ajá!

Si me remito a mi propia historia personal, a los 11 años yo ya sabía de qué se trataba todo. No porque me lo hubieran contado mis padres, ni alguien en particular, sino porque había sacado mis propias conclusiones. Posiblemente, había leído algo en algún sitio, o ví alguna imagen en la televisión antes que mis papás pudieran cambiar de canal, o vi cómo se apareaban dos perros, en fin, no lo recuerdo.

Lo que sí recuerdo es que cuando estaba en sexto grado, las niñas de mi clase recibimos una charla de una psicóloga sobre sexualidad, que consistió en explicarnos el funcionamiento del aparato reproductor femenino. Dibujando en la pizarra, ella nos explicó cómo las mujeres producíamos un óvulo cada mes, que si no es fecundado es expulsado en la forma de menstruación, y que si el óvulo es fecundado por un espermatozoide, la célula sexual masculina, entonces anida en el útero y da lugar a un bebé.

La psicóloga nos alentó a hacer preguntas, y una de mis compañeras levantó la mano. Se puso de pie, hubo silencio en el salón de clases, todas volteamos a mirarla para escuchar su pregunta, y ella con una sonrisa pícara que nunca olvidaré, preguntó: "Y cómo es que entran los espermatozoides en el cuerpo de la mujer?".

Yo morí de risa por dentro!. En qué aprieto había puesto mi amiga a la psicóloga! En ese entonces yo ya sabía la respuesta. La psicóloga con mucha solemnidad le respondió a mi amiga que por su edad no podía entrar en detalles y que era una información que sus padres en algún momento le iban a dar. Qué decepcionante me pareció su respuesta, recuerdo.

Alguna vez leí que antes de abordar temas de sexualidad con los hijos, hay que preguntarles primero qué saben al respecto, así escuchando su respuesta, uno puede manejar la información que les daremos y no ahondar en detalles que no han pedido saber.

Es decir, la curiosidad de tu hijo o hija es lo que determina qué información le vas a dar. Si hace preguntas, hay que contestarlas, dependiendo de su edad, con una explicación sencilla y general. Si se queda satisfecho con la respuesta, bien, pero si sigue preguntando y quiere saber más, hay que satisfacer su deseo de saber.

Así, si nuestros hijos preguntan cómo entran los espermatozoides en el cuerpo de la mujer, quiere decir que están lo suficientemente maduros para conocer la respuesta, sea la edad que tengan.

Hace unos días, me topé con un libro que había comprado cuando mi hija mayor era pequeña, "What to expect the toddler years", que tenía guardado, y que contiene información muy útil sobre el desarrollo de los niños entre 1 y 3 años de edad.

Me puse a hojearlo y llegué a un subcapítulo que no recordaba haber leído, decía: "The Facts of Life (Los hechos de la vida)", y trataba sobre las preguntas que sobre sexualidad pueden hacernos nuestros hijos desde tan pequeños.

La recomendación para los padres era que si tu hijo o hija te pregunta cómo se hacen los bebés, nunca ignores la pregunta o respondas "te lo explicaré cuando seas mayor". Tampoco deberás contarle esos viejos cuentos sobre la cigüeña o las abejitas, porque luego más tarde, cuando sepa la verdad, perderá la confianza en tí.

Será suficiente si le das una respuesta sencilla y concisa de acuerdo a su edad, más que largas y complicadas explicaciones. Si se te hace difícil explicarlo, dile que van a comprar un libro sobre cómo se hacen los bebés para leerlo juntos.

Hay que decirle que el bebé crece en el vientre de mamá. Si pregunta cómo nace, decirle que generalmente salen por la vagina de mamá, si pregunta cómo se forma, decirle que lo hace cuando se unen un óvulo de mamá y una semilla de papá. Explicarle que papá pone su semilla en el cuerpo de mamá. Si pregunta cómo, decirle que por la vagina de mamá.

Ahora si el niño sigue preguntando y quiere saber cómo hace esto papá, decirle con la mayor naturalidad del mundo que papá pone con su pene su semilla en la vagina de mamá. Así, simple y claro.

Parece sencillo, pero no creo que para ningún madre o padre lo sea. Aunque la verdad, ahora pienso que hubiera sido más sencillo decirle estas cosas a mi hija cuando era pequeña si ella me hubiera preguntado, que ahora que es una pre-adolescente.

Como mencioné antes, mi hija jamás me ha preguntado estas cosas. Sí me preguntó cómo nacen los bebés y le dije que por la vagina, y recuerdo que le pareció surreal.

En su imaginación de niñas, mis hijas creen que un bebé se forma por generación espontánea en la barriga de una mujer, cuando ésta vive con un hombre. Incluso mi segunda hija comentó una vez "¿y cómo sabe el cuerpo de la mujer que está viviendo con un hombre?". Esto lo dijo para ella, como diciendo qué cosas raras tiene la naturaleza.

Pero lo que he descubierto hace poco, y me causa extrañeza, es que las niñas de la edad de mi hija mayor no quieren saber de sexualidad. Un día se me ocurrió comentar en el carro a mi hija y sus amigas, que en el colegio iban a darles esa charla en pocos días, y la reacción fue "ayyy nooooo!. Incluso una de las niñas dijo: "yo quiero faltar ese día! Voy a comer muchos helados para que me de dolor de garganta y así no tener que ir!".

Y mi hija piensa igual. Estaba yo decidida un día a iniciar el tema con ella antes de la dichosa charla, y recibí metafóricamente un portazo en la cara: "No, no quiero saber", me dijo tajante.

"¿Por qué no?", le pregunté. "Porque no quiero", me respondió. "Nadie quiere saber", agregó. Y me contó que una profesora también les había comentado a un pequeño grupo de niñas de su clase que iban a recibir esta charla, y todas al oírlo se pusieron incomodísimas, se encogieron de hombros y se alejaron.

Me quedé perpleja. En mi época, cuando nos anunciaron esa charla de sexualidad, la actitud fue otra. Creo que todas mis compañeras estábamos curiosísimas y ansiosas por oír de lo que nos iban a hablar.

Entonces, llegó el día de la charla. Al despedirme de mi hija en la puerta del colegio, le pedí que escuchara bien y que me contara todo de lo que iban a hablarles. Ella solo meneó la cabeza incómoda y se fue.

Por la tarde, cuando regresó del colegio, le pregunté cómo había sido lo de la charla. "Bien", me contestó sin darme detalles. Cuando indagué más, me contó que les habían pasado un vídeo, y luego les dieron un tiempo para hacer preguntas. ¿Y de qué trató el vídeo?, le pregunté. "No se!", respondió.

Así que sigo tan en la nebulosa como al comienzo. Está clarísimo que mi hija no quiere hablar de estas cosas, pero ¿debo insistir? Creo que por ahora no. Respetaré su decisión, pero de hecho volveré a plantearle una conversación madre-hija en un tiempo más. Quizás luego se muestre más receptiva o más curiosa.

No quisiera que su primera fuente de información sean amigas que muy probablemente tendrán información errónea o llena de mitos. Además también espero que pueda tener la suficiente confianza para acudir a mí, su mamá, cuando tenga inquietudes y dudas por resolver. 

¿Será demasiado esperar esto? ¿Alguien se ha sentido totalmente cómodo y natural de preguntar a sus padres algo relacionado al sexo y la sexualidad? Todos sabemos que no, y menos un adolescente.

Veremos cómo nos va.