Mostrando las entradas con la etiqueta vocabulario. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta vocabulario. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de junio de 2017

Leer libros a nuestros hijos, el mejor regalo

Cuando nació mi hija mayor, yo como típica mamá primeriza (súper afanosa) me tomé muy un serio lo de leerle libros. Era el ritual irremplazable antes de dormir, más o menos alrededor del año de edad, y a mi hija le encantaba. Con mi segunda hija me relajé. Con dos niñas pequeñas por bañar y acostar, me quedaban muy pocas energías para pensar en los cuentos.

bebés con libros - portriplepartida.blogspot.com

No se si tenga algo que ver, pero la relación de mis dos hijas mayores con los libros fue diferente. Cuando la mayor aprendió a leer, no paró de hacerlo. Ahora, con 12 años, se lee libros de cientos de páginas en un fin de semana. No hay día que no esté leyendo, hasta tengo que prohibirle que me traiga libros a la mesa cuando vamos a cenar porque sino está como ausente, y la cena es nuestro tiempo de familia para conversar y contarnos sobre cómo fue nuestro día.

Mi segunda hija cuando aprendió a leer lo hacía por obligación, porque en el colegio les ponían una cuota de libros por leer, pero nunca lo hacía por disfrute. Cuando estaba aburrida, yo le proponía que leyera un libro, y su respuesta siempre era "No, qué aburrido". Tuvieron que pasar algunos años para que por ella misma buscara libros para leer. Ahora con 9 años sí lee, un poco en parte por la obligación del colegio, y otro poco por interés suyo.

Con mi hija menor, la maternidad me encuentra otra vez casi como si fuera mi única hija. Por lo menos en las noches tengo mucho tiempo para pasarlo con ella y leerle libros, mientras sus hermanas ya se fueron a acostar temprano por el colegio, entonces solo somos ella y yo para disfrutar nuestro momento favorito del día: leer cuentos acurrucaditas en su cama.

Ella parece que también va a ser amante de los libros. Si no hay nadie disponible para que le lea cuentos, ella se los lee a sí misma, pasa las páginas y va contando la historia en sus propias palabras.

Hace dos años, la revista Pediatrics de la Academia Americana de Pediatría, divulgó un estudio muy interesante. El estudio se realizó a niños de 3 a 5 años y encontró que aquellos niños a los que se les leía cuentos con frecuencia, mostraban mayor actividad en el área del cerebro que es primordial para la integración multisensorial, para integrar sonido y después la estimulación visual. Ver: Estudios confirman beneficios de leerle a los niños antes de dormir

Esto significa que los niños que estaban más expuestos a los libros desarrollaban más esas áreas cerebrales que permiten hacer asociaciones visuales. Esto es importante porque posteriormente les ayudará a pasar de los libros con imágenes a los libros sin ilustraciones. A la larga estos niños serán mejores lectores, porque tendrán bien desarrolladas las zonas del cerebro que les permiten visualizar lo que pasa en un relato.

Interesante, ¿verdad? Entonces ahí estaría la explicación de por qué mi hija mayor es una lectora voraz, y la segunda no. Mi hija mayor se emociona con sus lecturas, y me cuenta que se mete tanto en la historia que siente que es el personaje del que está leyendo.

Son muchos los beneficios de leerles libros y cuentos a los niños desde muy pequeños, algunos de estos son:

1. Mejora su concentración.
2. Incentiva la imaginación y creatividad.
3. Estimula el desarrollo cognitivo,
4. Incrementa el vocabulario.
5. Mejora la comprensión lectora.
6. Mejora la expresión y habilidades lingüísticas.
7. Desarrolla la empatía, al aprender a través de los cuentos acerca de las personas, de los valores, y de todo lo que les rodea.

Hace unos días, hice una revisión de los libros infantiles que tiene mi hija menor en su habitación, y son muchos, claro ella ha heredado los libros de sus hermanas, y aparte se le compró libros nuevos a ella. Ocupan tanto espacio que me decidí a hacer una limpieza, deshacerme de los libros de bebés que obviamente a mi peque ya no le interesan, y conservar solo los cuentos con textos más elaborados.

Mientras revisaba los libros, cada uno de ellos me trajo recuerdos muy bonitos. Es increíble que cada libro no solo tenga una historia (lo compré durante tal o cual viaje, o fue regalo de los abuelos), sino que te traigan a la mente memorias de las rutinas que seguía con mis hijas, (cuentos que leía a la hora de dormir, otros que leía para entretenerlas mientras comían), etc.

De hecho que cada momento que uno pasa leyéndoles cuentos a sus hijos, dejarán grabado en su mente recuerdos de intimidad, de amor, de seguridad, confort y ritual, y los beneficios de todo ello realmente son incuantificables.

También cuenta el cómo uno lee los cuentos. Un cuento leído en un tono monótono, o como apurada, no va a tener el mismo efecto en tu hijo, que si lo haces con énfasis, con buena entonación y un poco de emoción. Por ejemplo a mí me gusta teatralizar los cuentos que leo a mi hija, y hago diferentes voces para cada personaje, así para el lobo uso una voz grave y ronca, y para los cerditos aflauto la voz, y me encanta constatar las reacciones de mi pioja, que sigue la historia completamente concentrada.

Igual cuando leo un cuento donde hay una bruja, entonces uso una voz cascada como de vieja, y suelto la carcajada malévola, muy teatral, y mi hija me escucha con la boca abierta. Cómo me divierto yo misma!

Para todas las mamás que tienen hijos pequeñitos, les recomiendo comprarles libros ya! No importa que todavía sean bebés. Es más los bebés son muy curiosos. Recuerdo que cuando mi hija mayor era bebé de meses, me quitaba el periódico o una revista que yo estuviera leyendo, y se ponía a hojearla y miraba las ilustraciones con atención.

Para cada grupo de edad de los niños hay libros ideales para estimular su inteligencia y desarrollo. Acá les pongo una lista de los que yo usé con mis hijas desde que eran bebés hasta los 5 años.

1. De 0 a 12 meses

Para esta edad son ideales los libros de tela o de material plastificado acolchado que los bebés puedan manipular incluso cuando están siendo bañados. También los libros que traen imágenes de animales que van acompañados del nombre del animal y el sonido que hace, "La vaca hace muuuu", "el gato hace miau", o que muestren figuras de cosas cotidianas que ve un bebé en su entorno, la mesa, el auto, la cuna, el sonajero. Además los libros con diferentes tipos de texturas, porque al tocarlas se estimula el sentido del tacto del bebé. Una colección de libros que les encantaban a mis hijas eran los de Baby Einstein, los disfrutaban muchísimo. Vienen en versiones en inglés y español.

Acá les pongo algunos ejemplos:

libros para 0 a 1 año - portriplepartida.blogspot.com

2. De 1 a 3 años

Para este grupo de edad son los libros de rimas, canciones, y cuentos cortos con poco texto y muchas ilustraciones. También los que muestran las diferentes formas, círculo, cuadrado, óvalo; los colores y los números. A esa edad mis hijas se divertían mucho con libros escritos en forma de rima, y de tanto leerles podían anticipar el sonido final. Por ejemplo, yo les leía estos libros en inglés, y uno de ellos decía "Willoughby Wallaby Woo, I don't know what to do!". Entonces cuando yo lo leía, decía "...I don't know what to......" y mis hijas terminaban la frase "Doooooo!" Un éxito!!!

libros para 1 a 2 años - portriplepartida.blogspot.com

3. De 3 a 4 años

A esta edad, los niños ya pueden seguir muy bien el hilo de una historia. Cuando yo le pregunto a mi hija de 3 que si quiere que le lea un cuento corto o largo, "Largo!!", me pide a gritos. Adoran los libros con los clásicos cuentos infantiles, El Patito Feo, los Tres Chanchitos", "El Gato con Botas", "Hansel y Gretel", etc. Las niñas a esta edad entran en su etapa de "princesas", se vuelven fans de la Cenicienta, la Bella Durmiente, y de las princesas más modernas Moana, la reina Elsa de Frozen, mueren por todo lo de color rosa, los vestidos, los disfraces de princesas. Hay quienes piensan que los cuentos de princesas fomentan en las mentes de las niñas la figura de la mujer pasiva que espera la llegada de su príncipe azul como máxima aspiración de su vida, pero ahora con conocimiento de causa y experiencia, les digo que eso no es así. No por leerles a tus hijas cuentos de princesas, van a crecer con la única idea de casarse, tener hijitos y ser felices para siempre. Mis dos hijas mayores tenían una colección completa de cuentos de las princesas de Disney que les leíamos todo el tiempo porque lo pedían, pero ahora son niñas muy centradas y con aspiraciones ambiciosas en la vida, sobretodo la mayor, que sueña con estudiar una carrera en alguna universidad de prestigio internacional. Ahora la más chiquita está en esa etapa de lo "pink", de lo "princesita", pero se que solo es una fase de su niñez y no se la voy a limitar.

libros para 3 a 4 años - portriplepartida.blogspot.com


4. De 4 a 5 años

Los libros para esta edad deben contener aún fotografías o imágenes grandes, y también letras grandes, así como debe haber poco texto en cada página. Pueden ser poemas con rima, o adaptaciones de fábulas. También libros de conocimientos con fotografías, por ejemplo sobre algún animal en particular, el león, el delfín, etc. Los libros preferidos de mis hijas a esta edad eran esos que contienen una compilación de cuentos diversos, o sea que en un solo libro podían encontrar varios cuentos. Generalmente me pedían que les leyera un cuento, y después el siguiente, y después el otro, y era la de nunca acabar! También les compramos varios libros de cuentos escritos en español e inglés y solíamos contarles el mismo cuento en los dos idiomas. Esto es particularmente muy bueno para los niños que crecen en un hogar bilingüe como el nuestro.

libros para 4 a 5 años - portriplepartida.blogspot.com

Así que ya saben, a leer lo más posible a los niños, y los resultados saltarán a la vista cuando estén en la etapa escolar. Es aconsejable también que sea el propio niño quien escoja los libros que le llaman más la atención o despiertan su curiosidad, y que el momento de leer un cuento sea un momento de relax y de tranquilidad en el hogar.

miércoles, 1 de febrero de 2017

¿Preocupada porque tu hijo no habla?

A quién de nosotras no le ha pasado que sin quererlo realmente, terminamos comparando el desarrollo del lenguaje de nuestro bebé con el de otros niños. Y si el nuestro tiene un vocabulario amplio para su edad y se hace entender muy bien, y es como decimos "un lorito", nos sentimos orgullosas, pero si es el que solo dice "mamá" y se comunica básicamente con gritos y llantos, empezamos a preocuparnos.

Mamá y su hijo - portriplepartida.blogspot.com
Crédito: FreeImages.com
¿Cuándo es el momento en el que debemos realmente preocuparnos o consultar con un especialista?

Todos los niños tienen diferentes velocidades de desarrollo en cuanto al lenguaje o en cuanto a sus habilidades motoras (gatear, caminar, correr, saltar). Hay unos que desde los tres meses parece que ya quisieran hablarnos, y efectivamente al año de edad ya tienen varias palabras de vocabulario, y a los dos años no paran de hablar, pero también puede suceder que esos mismos niños se demoren en caminar.

Sucede que los niños rápidos para hablar pueden ser más lentos en psicomotricidad, y los que son veloces para gatear y caminar, se demoran en aprender a hablar. Lo vi en mis hijas, la mayor aprendió a caminar antes de cumplir 1 año, pero en cuanto a hablar, demoró un poco en articular sus primeras palabras, y cuando tenía tres años de edad, todavía era difícil para los extraños entender lo que decía. Ver post: Lengua de trapo

La segunda fue rápida para caminar (a los 10 meses) y rápida para hablar (a los dos años hablaba como una lora), ella nació acelerada!. Y la tercera se demoró un poco en caminar comparada con sus hermanas, (pasados los 12 meses de edad), y tardó aún más para hablar, a los 18 meses solo decía únicamente "mamá".

Mi tercera hijita realmente parecía un caso raro, porque todos sus 15 compañeritos del nido ya articulaban palabras, y algunos hasta decían frases. Sin embargo, yo no me inquietaba porque siempre recordaba lo que me decía el pediatra, que si se demoraba en hablar hasta los tres años no había ningún problema.

Tres años es la edad para empezar a preocuparse si es que nuestro bebé no habla o lo hace muy limitadamente, pero incluso si sucediera esto, tampoco es para entrar en pánico. Hay una serie de señales que hay que tener en cuenta que podrían indicar que existe un problema, pero si estas señales no se dan, tal vez podría tratarse de algún otro tema que no sea realmente serio.

Es lo que pasó con una compañerita de mi hija menor en el nido. La niña estaba cerca de cumplir tres años y no hablaba nada, a lo más decía "mamá", mientras que los otros niños del salón ya conversaban e interactuaban entre ellos. Por supuesto que esto llamó la atención de la profesora y psicóloga del nido y recomendaron que recibiera terapia del lenguaje.

En cuestión de algunos meses, la niña ya estaba hablando. No tenía ningún problema fisiológico ni neurológico ni nada por el estilo. Todo más bien parece haber sido un tema de engreimiento, según me comentó su mamá. La niña es la hija menor y por lo general no tenía que hacer ningún esfuerzo para hablar, porque todos en la casa estaban prestos para interpretar sus deseos y necesidades.

¿Qué aspectos debemos tomar en cuenta si nuestro hijo demora en hablar?

Si tu hijo está demorando en hablar pero...

  • Entiende tus preguntas ("¿quieres agua?")
  • Es capaz de seguir direcciones ("guarda tu juguete")
  • Responde a oraciones ("es tiempo de despedirnos de la abuelita")
  • Es capaz de comunicarse sin hablar, por ejemplo señalando algo o gruñendo cuando quiere un juguete que está fuera de su alcance, cuando quiere comer, o ver televisión.

Si tu hijo entiende lo que se le dice, y puede comunicar sus deseos y necesidades a través de señas o lenguaje corporal, no debes preocuparte por algún retraso en el desarrollo de su lenguaje. Todo está bien, quédate tranquila, lo más probable es que se tomará su tiempo antes de empezar a hablar. Sucede a veces que estos niños que demoran en articular palabras, cuando finalmente lo hacen, se expresan bastante bien, vocalizan bien, y se les entiende perfectamente.

Pasó esto con mi tercera hija que no decía más que "mamá" a los 18 meses, y ahora que tiene 3 años, se hace entender muy bien, pronuncia correctamente las palabras y hasta usa un vocabulario rebuscado para su edad, o sea habla como una "vieja".

"Mamá, qué sucede aquí?", me dijo un día con tono serio y muy intrigada. A mí me dio mucha risa que hubiera usado el verbo "suceder", que no suena típico de una nena de 3 años. Otro día se acercó en el parque a un grupo de niños que estaba mirando algo, y ella se abrió paso diciendo "Permiso, yo también quiero ver".

Y pensar que a los 2 años y 10 meses, aún cuando hablaba cada vez mejor, era a veces muy difícil entenderla. Recuerdo cuando nos fuimos de viaje, y en el camino al hotel, ella miraba por la ventana y de pronto me dijo: "labón le pegó". -"¿Quién le pegó a quién?", le dije. Y volvió a repetir "labón le pegó". Traté de adivinar varias veces, sin éxito, hasta que ella se cansó de repetir y solo me dijo "No dije nada", esto sí bien claro y comprensible.

Más tarde ese día, dí con lo que mi gorda había querido decirme: "el avión despegó" !!! Habíamos salido del aeropuerto y se veían algunos aviones levantar vuelo.

Cuando un niño ya llegó a los 3 años de edad y no habla, hay que descartar que existan algunos problemas. Uno de ellos es si está escuchando bien por ello se requerirá una evaluación con un especialista, esto porque un niño que no escucha, difícilmente puede adquirir el lenguaje. Otro aspecto a evaluar es alguna malformación lingual, o del paladar, frenillo, etc, que le esté impidiendo articular palabras.

¿Cómo es el desarrollo del lenguaje en los bebés y niños?

A los 3 meses, un bebé hace sonidos con la boca, algunos bebés vocalizan prolongadamente, otros responden con gorjeos cuando se les habla, como si estuvieran manteniendo una conversación.

Entre los 6 y 8 meses, el bebé, además de gorjeos, empieza a balbucear sílabas como "ma-ma-ma" o "da-da-da".

Al año de edad, balbucea frases cortas, sigue indicaciones sencillas, como "dámelo", pronuncia la palabra "mamá" dirigiéndola a la persona correcta.

Entre los 12 y 18 meses, el niño avanza considerablemente en su lenguaje, puede manejar entre 10 y 30 palabras, puede entender indicaciones más complejas.

A los 18 meses, puede manejar un vocabulario de hasta 50 palabras, pero puede haber grandes variaciones entre los niños. Puede comprender instrucciones de dos pasos, por ejemplo "Ve a tu dormitorio y trae tus zapatos".

A los 2 años de edad, el niño puede combinar sustantivos y verbos, "mamá juega", "papá come". Se hace entender al hablar la mitad del tiempo.

Entre los 2 y los 3 años, tiene nombres para casi todas las cosas, usa oraciones de dos o tres palabras. Las personas allegadas al niño le entienden casi la mayor parte del tiempo.

Entre los 3 y 4 años, habla sobre las cosas que hace en la casa y en el colegio, las personas no allegadas al niño entienden lo que dice la mayoría de las veces, usa muchas oraciones de hasta cuatro palabras o más.

¿Cómo puedo estimular el lenguaje de mi hijo?
  • Hablarle mucho al niño, durante las actividades o los paseos.
  • No apresurarse en atender un pedido del niño, esperar que intente verbalizar su pedido.
  • Evitar hablarle con lenguaje de bebé, "¿te gusta el guau guau?", "¿quele leche?"
  • Repetirle las palabras que pronuncia de forma correcta y usándola en distintas frases. Por ejemplo, cuando pide "galleta", tú le dices "¿Quieres una galleta?", "Mamá te va a dar ahora una galleta", "¿Quieres una galleta de chocolate o una galleta de vainilla?", etc.
  • Leerle mucho, señalarle imágenes en los libros y decir sus nombres.
  • Mostrar interés cuando el niño quiere decir algo, y ser paciente con él.
  • Motivarle a hablar respondiendo a sus palabras con nuevas palabras o información adicional. Demostrarle que para tí es importante lo que tenga que decir.
Pero debes tener cuidado de no hacer demasiada presión en tu hijo para que articule palabras, porque en vez de estimularlo, podrías inhibirlo. La presión no solo no ayuda sino que puede hacerlo retroceder. En vez de eso, relájate, juega y disfruta de conversar con tu bebé. Antes de que te des cuenta, ya estará hablando.

Síguenos en Facebook: @mamaportriplepartida
En Instagram: mama_por_triple_partida