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miércoles, 16 de agosto de 2017

Etapas de la infancia: Cuál es la más fácil para las madres

Si eres una mamá primeriza agobiada con el desgaste que te significa el cuidar a tu bebé recién nacido las 24 horas del día, seguro estarás preguntándote cuándo las cosas se pondrán más llevaderas y fáciles, cuando podrás tener un respiro.

niña saltando - portriplepartida.blogspot.com

La verdad es que cada etapa de la infancia de tu hijo, presenta sus propios retos, cada una demanda un desgaste particular. No es nada fácil cuidar a un recién nacido, pero tampoco es sencillo lidiar a diario con los berrinches y pataletas de un niño 2 o 3 años, y más tarde con la rebeldía o malhumor de un púber.

Sí, ser mamá no es fácil, y alguna vez yo misma, cuando mis hijas mayores eran pequeñitas, me preguntaba cuando llegaría el momento en que criarlas se haría más fácil, cuándo podrían ir al baño solas, cuándo empezarían a comer por sí mismas, cuándo podrían bañarse sin ayuda. Y así pasó el tiempo y mi hija mayor ya tiene 12 años, y ahora me encuentro en las puertas de empezar otra etapa de maternidad, que según todo el mundo dice, es difícil y desesperante.

De la adolescencia no conozco nada, así que en esa etapa sí soy mamá primeriza total, pero de las etapas previas ya conozco bastante, y por eso haré aquí un recuento de los retos que se nos presentan en cada etapa de la infancia y cuándo la crianza se nos hace a las mamás un poco más fácil.

1. De 0 a 3 meses

Para mí esta fue una etapa muy dura y difícil y creo que lo es para la gran mayoría de las madres, primero, porque si eres mamá primeriza, no conoces nada de tener un bebé, segundo porque la demanda de atención de un recién nacido es 100%. Un bebé recién nacido no conoce tampoco nada del mundo exterior, y por eso le va a costar un tiempo adaptarse al mundo fuera del útero materno. Llora por leche, llora por sueño, llora por frío, llora por incomodidad por un pañal sucio, llora porque te extraña, llora, llora y llora. Si es un bebé tranquilo y dormilón, te sacaste la lotería, podrá dormir 14 a 16 horas diarias, pero si no, como a mí me pasó, gran parte de tu tiempo lo pasarás tratando de hacerlo dormir, dándole teta, paseándolo en brazos, meciéndolo, cantándole, solo para que se duerma 20 minutos y se vuelva a despertar. Esta etapa fue de locos para mí! Mis hijas no dormían más de 11 horas diarias entre el día y la noche.

2. De 3 a 12 a meses

En esta etapa, tu bebé da un gran salto de desarrollo, ya no es más un recién nacido, ya es un bebé y está encantado con descubrir lo que hay a su alrededor. Se distrae mucho mirando todo, se entretiene queriendo alcanzar objetos, tocarlos, metérselos a la boca y chuparlos, o practicando darse la vuelta para ponerse en posición de panza, y después para poderse sentar, y después para gatear, y luego para caminar. Como todo bebé, aún demanda muchos cuidados, alimentarlo, bañarlo, cambiarle el pañal, hacerlo dormir, jugar con él, cuidar que no tenga un accidente, una caída de la cama o del sofá, o que trate de treparse en las barandas de la cuna, o que cuando empiece a caminar no se vaya a tropezar y golpear con el borde de una mesa, es decir, hay que tener mil ojos encima de ellos, pero de por sí es una etapa de menos llantos y más gorjeos y carcajaditas de bebé.

3. De 12 a 24 meses

Ahora empieza la etapa de los berrinches. Desde poco antes de cumplir un año, ya tu bebé da muestras de enojarse, por ejemplo, si le quitas algo que él tenía en sus manos llora de frustración. Recuerdo que mi hija menor, a los 10 meses, se enojaba y le jalaba el pelo a quién le impidiera hacer algo que ella quería hacer. También es la etapa de tener mucho cuidado con ellos, porque son extremadamente curiosos a esta edad, y todo lo que ven en la casa es algo que quieren tocar, explorar, investigar, y como ya saben caminar, nada los detiene! Hay que estar atentos a los cajones que puedan abrir, a los muebles cerca de ventanas a los que se puedan subir. Mi hija del medio, que era bien inquieta a esta edad, tuvo un accidente alrededor de los 18 meses, cuando un día agarró la afeitadora de su papá y se rebanó un pedazo de piel del dedito índice, y tuvieron que ponerle dos puntos de sutura porque no paraba de sangrar. A esa edad también, ella jalaba un banquito de plástico hasta un repostero de la cocina, lo usaba para subirse en el repostero, luego se incorporaba y alcanzaba la puerta del estante y lo abría para sacar galletas. Ella solita! Felizmente nunca se cayó.

4. De 2 a 4 años

Esta es la etapa cumbre de las pataletas, la de "los terribles 2 años", que se prolongan hasta los 4 años. A los 2 años, el niño descubre su individualidad y también el poder del "No", entonces dirá No a las cosas que tu propongas, "Es hora de tu baño", NO!, "Ya vamos a almorzar" NO!, "Hora de ir a la cama" NO! Cumplir con las rutinas de tu peque se hace súper difícil por su negativa o resistencia a colaborar, y si insistes, pataleta segura. Es desesperante! Además muy estresante tener que lidiar con sus berrinches intempestivos, que surgen en el momento menos pensado y más inoportuno, por ejemplo, cuando estás apurada en vestirlo para dejarlo en la guardería o nido, e irte a la oficina. De pronto, dice que no quiere ponerse ese pantalón azul que escogiste, que quiere el verde, pero el verde está sucio, le explicas. Pero no quiere escuchar, solo quiere el verde, y estalla en llanto, y se tira a patalear en el suelo. Si has manejado bien el tema de las pataletas, para cuando tu hijo tenga 3 y 4 años, puede que los berrinches sean menos frecuentes, pero aún los tendrá y como ya tu hijo habla mejor, y tiene más vocabulario, los acompañará con un "Mamá mala!!", "Mamá loca!!!" o "Mamá tonta y mala!!!", etc.

5. De 5 a 6 años

A esta edad ya son muy independientes, van a baño solos, se visten solos, pueden empezar a ducharse solos también, aunque no lo harán muy bien, a las justas una jabonada en el pecho y piernas y una enjuagada. A esta edad se vuelve por eso más sencillo ir de viaje con ellos pues no necesitan tanta ayuda. Pero a esta edad como ya se sienten niños grandes, habrá situaciones en que quieran hacer cosas sin autorización, cosas tal vez temerarias sobretodo los varones. Es una edad de travesuras e indisciplina.

6. De 7 a 9 años

Esta es la edad en la que las cosas se ponen más fáciles. Tus hijos al alcanzar los 7 años se ponen más maduros. Recuerdo que mi mamá solía decir que los 7 años era "la edad del juicio". Los psicólogos dicen que a esta edad se despierta el sentido de solidaridad en los niños, que antes de los 7 suelen ser muy egocéntricos.  Entonces si tu hijo pensaba primero en sí mismo cuando era más pequeño, y asumía que tú tenías que atender sus necesidades primero que todo, en esta etapa, puede reconocer tus necesidades también, puede estar más presto a colaborar contigo en tareas domésticas o hacerte encargos. A esta edad  conocen muy bien las reglas de la casa, conocen los límites, y los aceptan sin enojarse. Saben lo que te molesta o lo que te disgusta, así que se comportarán más adecuadamente. Dependiendo de cómo lo hayas estado educando, puede empezar a tener más sentido de la responsabilidad.

7. De 10 a 11 años

Esta es la etapa de entrada a la pubertad. Tus hijos empiezan a ponerse "raros". Si antes parecía un niño tranquilo y dócil, de pronto empieza a ponerse respondón o malhumorado, y tu hija igual. O pueden ponerse indiferentes, ensimismados, o las niñas pueden ponerse sensibles, y tener episodios de llanto porque "nadie me quiere", "siempre me culpan de todo", "solo a mí me regañan". O por el contrario, pueden tener estallidos de cólera, y empezar a recriminarte por olvidar algo, por haber llegado tarde a recogerles del colegio, etc. Es la edad en la que empiezan a criticarte, a ver tus defectos, la mamá heroína que admiraban pasa a ser solo una mamá vulnerable y humana.

Hasta ahí mi recuento de las etapas de la infancia. Como ves, la edad entre los 7 y 9 años es la edad más fácil y llevadera, es cuando las cosas se estabilizan y calman, pero valga la aclaración, todo dependerá de cómo el niño sea criado y educado. Un niño criado con mucho mimo y engreimiento, difícilmente va a volverse un niño de buen carácter y educado solo porque tenga 9 años.

Mi hija de cuarto grado me cuenta de algunos compañeros suyos que lloran y hacen pataleta frente al profesor en el salón de clases!

De ahí la importancia de formar a nuestros hijos, desde su temprana infancia, en el autocontrol, en la tolerancia a la frustración, en la autonomía y en los valores. Si esto es así, podremos sentirnos luego felices de ver a nuestros pequeños hijos convertidos en niños solidarios, empáticos, respetuosos y bien educados.


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viernes, 23 de junio de 2017

Guía para entender y conectar con tu hijo púber

Llegas al colegio para recoger a tu hijo de 12 años y apenas él entra al auto empieza a recriminarte fuertemente de por qué llegaste tarde, que tuvo que esperarte mucho tiempo solo y que estaba muy aburrido. Tú, que no has tenido el mejor de los días, reaccionas, qué a quién cree que está hablándole así, eres su madre, no vas a tolerar faltas de respeto. y empieza la pelea diaria con tu hijo púber.

niño púber - portriplepartida.blogspot.com

¿Te suena familiar? La pubertad es una etapa de grandes y veloces cambios para los chicos. El niño cariñoso y dócil que era tu hijo pasa a convertirse en un chico gruñón, que te cuestiona todo el tiempo, que te grita, o vocifera cuando algo no le gusta o no resulta lo que él quiere, y lo peor de todo es que pareces ser siempre tú, su mamá, contra quien dirige toda su agresividad.

Como es natural, esta etapa nos genera mucho estrés las mamás, y a la vez es una etapa de duelo para nosotras, porque ¿qué madre no siente tristeza de que su bebé, su chiquito, crezca? A la vez, para los chicos también es una etapa de duelo por dejar atrás la niñez, y además una etapa de mucha ansiedad por los muchos cambios a todo nivel que están viviendo.

Hormonalmente, el cuerpo de nuestros hijos experimenta una revolución, y todos sabemos cómo se manifiesta esto, subibajas emocionales y cambios repentinos de humor, sino recordemos lo que vivimos durante el embarazo. Entonces no es raro ni anormal que tu hijo púber sufra de malhumor o muestre hostilidad o enojo, y que tu hija púber tenga crisis emocionales de llanto por cualquier cosa.

Para las niñas los cambios físicos son más marcados, desarrollo de las mamas, crecimiento del vello púbico y axilar, en los chicos los cambios son más sutiles, pero en general en esta etapa los chicos de ambos sexos sienten angustia, tienen menos tolerancia a la frustración, y están mucho más sensibles.

Hace unos días, tuve la oportunidad de participar en una reunión de mamás del salón de clases de mi hija de sexto grado, con la educadora Andrea Palacios ** de #MadresDeHoy, para que nos hablara de esta etapa de la pubertad, para que pudiéramos entender por lo que están pasando nuestros hijos y para darnos herramientas para conectar mejor con ellos.

La charla fue excelente y he tratado de resumir en este post las recomendaciones que nos dio Andrea.

¿Cómo debemos actuar como mamás ante los constantes cambios de humor u hostilidad de nuestros hijos púberes?

Lo primero es entender que la hostilidad o agresividad que tu hijo pueda mostrar hacia tí, no es un tema personal, sino que está motivado por este gran cúmulo de cambios, que produce en ellos inseguridad y ansiedad.

Normalmente una mamá a la que su hijo le contesta o le habla feo, se siente atacada, por consiguiente se enoja, le recrimina su rebeldía o su agresividad, "¿por qué estás así? "¿por qué estás tan rebelde?", "¿por qué me contestas de ese modo?" y lo único que se logra con eso es iniciar una pelea.

Ese "por qué..?" hay que desterrarlo de nuestro vocabulario cuando hablemos con nuestros hijos, nos recomendó Andrea, porque los chicos no pueden responder a ese por qué, ya que no entienden lo que les pasa. Lo que debemos hacer es evitar dirigirnos a ellos con enojo sino empatizar con ellos: "Amor, háblame con respeto, vamos a conversar, te veo rabioso, te veo fastidiado, ¿qué pasó?"

Otras veces tu hijo puede estar triste o angustiado por algo que le pasó, ya sea porque obtuvo una nota desaprobatoria, o no lo eligieron para formar parte del equipo de fútbol, y esa angustia se transforma en rabia cuando llega a casa, que es su zona de confort, y esa rabia termina dirigiéndola hacia mamá.

¿Y por qué a mamá? Porque mamá es su ancla, porque todo niño cuando está angustiado se refugia en mamá, pero en un púber esa angustia se manifiesta como rabia, y la dirige hacia su madre. Entonces un chico púber no necesita una mamá que le haga frente, que le recrimine, sino una mamá que lo contenga, y que le ayude a entender sus frustraciones y sus angustias.

La mayoría de mamás, sin embargo, reacciona airada ante la hostilidad del hijo, reclama respeto, amenaza con castigarlo quitándole el teléfono celular, por ejemplo, pero eso no le ayuda al chico a procesar la rabia. Lo que tenemos que hacer las mamás es dar a nuestros hijos herramientas para botar esa ira que llevan dentro.

Andrea recomendó ignorar el enojo o agresividad del hijo, o el ¡ay mamaaá!" con volteada de ojos de la hija, no darnos por enteradas. También escoger el mejor momento para interactuar. Si siempre que recoges a tu hijo del colegio, lo encuentras frustrado y alterado, mejor no buscar iniciar una conversación en ese momento.

Si el chico o la chica reclama que se le ignora, decirle en forma calmada "no, no te estoy ignorando, sí te estoy escuchando, pero de esta manera no puedo hablar".

Si una ha tenido un día pésimo, y el hijo está alterado, evitar entrar a una discusión: " Ahora estoy de mal humor, y no quiero escuchar gritos ni reclamos, he tenido un mal día, hablamos en la casa, cuando me sienta más calmada".

Así también, dice Andrea, les damos el ejemplo de no entrar en discusiones cuando estamos con la cabeza caliente, sino que postergamos el momento para cuando ya estamos más tranquilas.

"Si yo como mamá me regulo en mis emociones, mi hijo también se irá regulando", dijo Andrea, la clave es ser un modelo constante para él.

El otro aspecto importante es que hay que dar alternativas o herramientas a nuestros hijos para que puedan liberar la rabia contenida. Con enojarnos con ellos, con decirles no me vuelvas a hablar así o castigarlos, no logramos que liberen la rabia.

Andrea dijo que los chicos liberan rabia, ansiedad o emociones contenidas, corporalmente, es decir mediante actividad física por lo que se puede usar ello como estrategia. Unos se calmarán jugando básket, o saliendo a correr, otros tocando un instrumento, o escuchando música, hay que proponerles estrategias.

Lo principal es poder empatizar con tu hijo, decirle "entiendo que estés abrumado" con las obligaciones del colegio o los cambios, o por lo que pudiera estar pasando, y hablarle de nuestra propia experiencia cuando fuimos púberes.

"El tiene que sentir no una mamá que está ahí vigilante, sino una mamá que está alerta, que contiene su mundo, que sabe lo que le pasa, que sabe que tiene un conflicto con amigos, o que sabe lo que está viendo en el Ipad, qué bloguero sigue y qué intereses tiene", dijo Andrea.

chicas - portriplepartida.blogspot.com

Cuando nuestros hijos alcanzan la pubertad, se abre para ellos un nuevo abanico de temas, intereses, inquietudes y hábitos en su vida sobre los que pudimos hablar en la charla con Andrea, y algunos de éstos son:

1. Su imagen

La pubertad es el periodo en el que más diferencias, y muy grandes, pueden haber entre chicos de la misma edad. Unos pueden verse muy altos, con acné en la cara, y otros muy pequeños, muy niños, y lo mismo con las chicas. Estas diferencias en su imagen, en su cuerpo, les causa mucha inseguridad. Lo mejor que podemos hacer es conversar con ellos contándoles nuestra propia experiencia, eso en cierta manera, les va a dar tranquilidad.

2. Sexualidad

Andrea dijo que en la pubertad los chicos empiezan a tener mucha curiosidad por el acto sexual, mientras que las chicas más inquietud sienten por saber cómo es el vínculo de enamoramiento entre una chica y un chico. Andrea dijo que los padres somos quienes debemos abordar el tema de la sexualidad con nuestros hijos y no esperar que el colegio se encargue.

Algunos chicos manifiestan rechazo a saber de temas de sexualidad, dicen !ajj!, no quiero saber", pero Andrea dice que incluso ese "ajj" refleja una curiosidad sexual. En esos casos, debemos decirles, "si no quieres hablar de esto, está bien, no estás listo, pero cuando quieras hablarlo, aquí estoy para responderte".

Debemos ser muy claros y explicarles que ellos podrán oir muchas cosas y obtener información de diferentes fuentes, como amigos, Internet, pero que mucha de esa información no es real, es inventada o exagerada.

3. Chats y tecnología

Lo mejor sería poder retrasar el acceso de nuestros hijos a las redes sociales, chats, Whatsapp, porque es evidente que no tienen la madurez suficiente para usarlos. La realidad es que se dan muchas situaciones de conflicto y agresividad en las redes a la que van a estar expuestos nuestros hijos. Por ejemplo en los chats grupales de Whatsapp los chicos eliminan a algún compañero, luego lo incluyen, luego lo vuelven a eliminar. Nosotros debiéramos hablarles de esto y conversar, hacerlos pensar sobre sí mismos, hacerles empatizar con el niño eliminado, cómo crees que se siente, cómo te sentirías tú si te pasara lo mismo, advertirles que piensen bien lo que van a escribir antes de hacerlo, etc.

4. Series de TV

Con Netflix, los chicos tienen actualmente una oferta ilimitada de series de temática adolescente, pero con un contenido realmente fuerte, como por ejemplo la muy publicitada "Thirteen Reasons Why" que toca el tema del bullying, la violación sexual y el suicidio. Este tipo de series no es apropiada para chicos púberes, pero ellos ya tuvieron noticia de su existencia y muy probablemente sentirán curiosidad por verla. Si tu hijo plantea ver una de estas series, propón verla juntos, así tú tendrás la oportunidad de explicar o de aclarar las cosas que está viendo o la información que está recibiendo.

Sí, la pubertad es una etapa difícil para nuestros hijos y para nosotras sus madres, y en el caso nuestro, lo triste es darte cuenta de pronto que tu hijo ya no te ve más como su súper mamá, como lo máximo, a la que admiraba y de la que se sentía orgulloso. El hijo púber empieza a verte más humana, más real, más vulnerable, con todos tus defectos y tus fallas, y empieza a criticarte y a cuestionarte.

Es parte del desarrollo normal de un niño que se va a transformar en un adolescente y luego en un adulto. Necesita diferenciarse de tí, necesita bajarte de tu pedestal, y cuestionarte, para ir construyendo su propia identidad.

Es triste y hasta doloroso, ¿verdad? pero es parte de la vida, lo que podemos hacer es tener en cuenta el dicho "la vaca no se acuerda cuando fue ternera". ¿Acaso no pasaste por la pubertad también? ¿No te desesperaban tus padres siempre dándote órdenes? ¿No te sentías insegura de tu físico? ¿No había momentos en que no querías hablar con nadie? ¿o que sentías que nadie te comprendía?

Aunque el hijo que atraviesa la pubertad pueda parecer malhumorado o distante, es cuando más te necesita. La mamá tiene que ser un acompañamiento constante, no significa que estemos encima de ellos todo el tiempo, pero como dijo Andrea, debemos estar alertas y no perder el vínculo de comunicación con ellos.

Así que la próxima vez que tu hijo venga a tí furibundo y con ganas de discutir, no pises el palito, respira hondo, cuenta hasta 10, ármate de calma y mucha paciencia. Recuerda que con entrar en una pelea, no ganarás nada, solo abrir una brecha entre él y tú.

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** A Andrea Palacios la pueden encontrar y contactar a través de su página Madres de Hoy en Facebook o en http://www.madresdehoy.com
Brinda talleres grupales y sesiones individuales para padres que busquen consejería sobre temas de crianza.



miércoles, 6 de julio de 2016

Diez señales de que tu hija ha llegado a la pubertad

La pubertad, esa etapa en que los chicos dejan poco a poco de ser niños y empiezan a transitar hacia la adolescencia, no debe ser una etapa que esperen con ansias las madres. ¿Qué mamá no quisiera tener siempre a sus hijos pequeñitos, dependientes de ella, que la sigan mirando con admiración y sigan reclamándole sus brazos amorosos?.

Niña púber - Portriplepartida.blogspot.pe

Pero como el tiempo no perdona, la infancia es corta y tiene plazo de vencimiento. Por eso el consejo de las mamás que tienen hijos ya jóvenes sigue tan vigente como siempre: “¡Disfrútalos al máximo porque crecen demasiado rápido!”, “Apapáchatelos lo más que puedas porque después ya no te dejarán hacerlo”.

De un tiempo a esta parte, he notado que mi hija de 11 años se “desconecta”. Parece ensimismada, o más interesada en el libro que está leyendo que en conversar conmigo. Hasta me parece que su mirada ha cambiado! ¿O Estoy alucinando? No es siempre, pero hay algunos momentos en que se convierte en una púber total.

¿Dónde va quedando la niña a la que se le iluminaba la carita, y venía corriendo feliz hacia mí cuando iba a recogerla a la salida del cole? Ahora me mira sin ninguna emoción, y ya no corre hacia mí, termina de hablar con sus amigas, y camina tranquilamente hasta donde yo estoy.

¿Dónde está la niñita curiosa y preguntona que me pedía insistentemente que le cuente algo de mi infancia, alguna anécdota de mi niñez o de mi vida, o alguna noticia del día, o algo interesante que estuviera circulando en la red? Hace un tiempo que ya no me lo pide, ahora prefiere sumergirse en la lectura de su libro favorito, que es por hoy “Los Juegos del Hambre”.

Hace unas semanas escribía sobre la nostalgia que sentía porque mi hijita, la última, estaba dejando de ser bebé. Ver: La bebé que se va Y ahora me doy cuenta que también tengo que lidiar con la pena de observar que mi hijita mayor está dejando de ser niña.

Pero si el crecimiento de la pequeñita me da nostalgia, el crecimiento de la mayor me da temor. ¿A qué le temo? Sobretodo a que mi relación con ella cambie, a perder la conexión con mi hija, ésa que hemos gozado en estos 11 años, a pasar de ser la mamá a la que ella busca y necesita, a ser la "vieja loca" que quiere entrometerse todo el tiempo en su vida.

¿Cómo será su adolescencia? Es algo a lo que le doy vueltas desde hace un tiempo. Ver: Los años de transición a la adolescenciaGrandes cambios se avecinan en los próximos dos años de su vida. Me alcanzará en estatura o me superará, empezará a alocarse por ir a reuniones mixtas con chicos, va a vivir pegada a su celular, y sus amigas van a ser más importantes que su papá y yo. Doloroso, ¿verdad?

Pero, la pubertad no despierta en todas las niñas las mismas emociones. Algunas niñas esperan con ansias crecer, hacerse mayores, más independientes, y otras no. Otras pueden sentir nostalgia por la infancia que se va perdiendo, y otras pueden sentir hasta angustia de crecer, de que sus padres no las vean igual que antes, que las engrían menos que cuando eran pequeñas.

Recuerdo que cuando yo tenía 10 años, me encantaba mi edad, y le decía a mi mejor amiga de entonces que quería quedarme con 10 años y no crecer más. Pero ella me decía “Ah no, yo sí quisiera ser grande para tener enamorado”. Y es así, alrededor de la pubertad, se empiezan a notar las diferencias de desarrollo entre las niñas. Algunas quieren crecer más rápido, y otras no tienen ninguna prisa.

Si tienes una hija púber, habrás notado que ha empezado a crecer mucho, la ves más alta y piernilarga, y de seguro estará desarrollando los llamados caracteres sexuales secundarios, crecimiento de las mamas, aparición del vello púbico y del olor corporal. Otras niñas ya habrán tenido su primera menstruación. Todo ello supone el inicio de una revolución hormonal que impacta en la mente y estado de ánimo de las niñas púberes. 

Y la verdad es que nunca estarás preparada para la pubertad de tu hija, porque llega de golpe y sin avisar. Es más, tu sigues viendo a tu princesa como una niñita, pero si prestas atención, notarás ciertos sutiles cambios en su comportamiento que te anuncian que empieza a dejar la infancia.

Aquí va una lista de algunos de los cambios emocionales que podrás estar notando en tu hija púber:

1. Está más consciente de su físico. De un tiempo a esta parte, has notado que se mira mucho en el espejo, que se observa, que se toma más tiempo peinándose o preparándose para ir al colegio. Además empieza a ver sus “defectos” físicos, sus ojos muy juntos o muy separados, las orejas muy grandes o muy a lo “Dumbo”, los dientes chuecos o muy salidos, etc, etc, etc.

2. Cambios de humor. Unos días está rebosante de alegría, de ganas de reír fuerte y a carcajadas, con la “chispa” para hacer comentarios graciosos y divertidos, y otros días está malhumorada, fastidiada o tristona y la escucharás decir cosas como: “¡Nadie me quiere!”, “¡Nadie me entiende!”, “¡Todo me sale mal!”, “¡Este es el día más horrible de mi vida!”.

3. De pronto su velocidad para hacer las cosas sufre un proceso de desaceleramiento, que va proporcionalmente a la inversa de tu necesidad de que actúe con rapidez. Si ya es tarde para algo y la urges con un “¡apúrate!”, ella hace todo con absoluta calma, y hasta diría yo en cááámaaaaraaa leeeeeentaaaaaaaa.

4. Está más impaciente. Se exaspera rápido con sus hermanos, o contigo. “Ay mamaaaá!!” Hasta empieza a "regañarte".

5. Habla menos que antes contigo. Si le gusta leer, llevará el libro a todas partes, a la mesa del desayuno, al auto, a la sala de espera de la clínica, y se zambullirá en su lectura en vez de preguntarte algo o iniciar una conversación contigo como solía hacer cuando era más pequeña. O sino estará entretenida y concentrada en su nuevo Smartphone si es que ya le has comprado uno.

6. Surge la necesidad en ella de contradecirte, de pensar diferente a lo que tú piensas. Es normal, la hija adolescente tiene que retar la imagen de la madre para formar su propia identidad, pero sí que duele. Ouch!!.

7. Despierta un renovado interés por su papá, por pasar tiempo con él, por conversar con él, por compartir cosas papá-hija.

8. Empieza a mirar con interés a los chicos. Cuando tenían entre 7 y 9 años, los niños y las niñas eran como el agua y el aceite, no se juntaban para nada, pero ahora es cuando empiezan a interactuar de nuevo.

9. A veces pasa por crisis de inseguridad. Si se sentía orgullosa de algún talento o habilidad que tenía, de pronto empieza a cuestionarse si en verdad es buena en tal o cual actividad.

10. No importa lo grande que esté, o lo muy jovencita que ya se vea, sigue siendo una niña con las mismas necesidades emocionales de una niña. Sigue prestándole la misma atención y brindándole el mismo cariño de siempre, lo necesita más que nunca! Así que abrázala, bésala, engríela, ¡sigue siendo tu bebé!

Acá les dejo un vídeo interesante relacionado a la pubertad de las niñas.



domingo, 21 de febrero de 2016

Los años de transición a la adolescencia

Mi hija mayor pronto cumplirá 11 años, y empieza a entrar en una etapa que definitivamente ya no es la infancia y que algunas veces, sobretodo por algunos arrebatos suyos, empieza a parecerse a la adolescencia.

Adolescente - Portriplepartida.blogspot.pe

Empecé a notar algunos cambios sutiles en ella desde que tenía 9, cuando comenzó a tomarse más tiempo mirándose en el espejo, examinando su rostro y observándose de cuerpo entero probando cómo le quedaba la ropa que tenía puesta. Incluso ya hasta la he escuchado quejarse de que su nariz y sus orejas son muy grandes! y yo pensé que esto era algo de chicas de 13 para arriba.

Recordé que hacía tiempo cuando mi hija tenía unos cinco años, escuché a un psicoterapeuta muy popular en los medios de comunicación decir que la infancia en la actualidad solo dura hasta los 8 años!!! Entonces me pareció difícil de creer, pero es la pura y dura verdad, nuestros niños de hoy dejan la infancia demasiado rápido y antes de que nos demos cuenta o estemos preparados, se acercan a las puertas de la temida adolescencia.

Seguro todos hemos escuchado alguna vez las quejas de los padres de adolescentes, que su vida diaria se transforma en una batalla constante con sus hijos, que de pronto nada los satisface, que se ponen gruñones, malhumorados, que se encierran en sí mismos, que ya no les hablan, que los retan y desafían, que les contestan muy mal, etc y un largo etc.

Todo eso me hace pensar, cómo es que ocurre que una risueña y dulce niña se va transformando en una adolescente, cómo es que se "desconecta" de papá y mamá, y todo su mundo empieza a girar en torno a su grupo de amigos, cómo de pronto empiezan a ver TODOS nuestros defectos y nos los echan en cara. Duro, ¿verdad?

Por esa preocupación e incertidumbre que me genera este tema es que he tenido la idea de documentar todos los cambios que observaré en mi hija. Confieso que me rebano los sesos preguntándome cómo transitaremos por su adolescencia, ¿será una adolescente difícil? ¿será muy rebelde? ¿bajará su rendimiento en el colegio? ¿andará con malas juntas? ¿no querrá saber nada de mí, me odiará? Uff! qué miedo!!!!

Nuestra relación es cercana, yo diría que es una bonita relación, hablamos mucho. No hay cosa que me encante más que hablar con mi pequeña. Yo no soy una mamá gallina, ni mamá sobreprotectora, ni mamá permisiva, si tengo que calificarme diría que soy una mamá cariñosa y firme, siempre he considerado importante poner claros los límites, pero le doy espacio para respirar también, para relajarse a veces.

Yo tengo una teoría, y la voy a comprobar o descartar, cuando me toque a mí lidiar con mis hijas en la adolescencia. Yo creo que los adolescentes se ponen extremadamente difíciles con sus padres en la adolescencia por dos motivos: el primero, porque los padres nunca les pusieron límites. El niño pequeño se acostumbró a manejar a sus padres por medio de rabietas. Los padres alentaron éstas por miedo a la reacción del engreído de la casa, o por simple flojera. Claro, es más fácil darle lo que quiere y que se calle, que lidiar con la pataleta y soportar los gritos y chillidos del nene hasta que se calme. Entonces cuando el niño, que nunca aceptó un no como respuesta o que se las ingeniaba para obtener lo que quería, se convierte en adolescente, no puede tolerar que sus padres se atrevan a querer imponerle reglas, a querer controlarle la vida a los 15 o 16 años cuando ellos ya se sienten adultos!, y ahí empiezan los serios problemas.

La segunda razón por las que los chicos adolescentes se ponen terribles con sus padres es por una revancha inconsciente. Es porque cuando eran niños se sintieron abandonados emocionalmente por sus progenitores. Consideran que éstos no les prestaron atención. Pueden haberlos llenado de regalos y cosas materiales, pero no les dieron su tiempo o tiempo de calidad, no disfrutaron con ellos cosas importantes, se perdieron algunos cumpleaños, se perdieron la actuación del colegio, se despreocuparon de conocer de sus vidas, entonces ahí el adolescente saca a relucir ese resentimiento guardado por años y se enfrenta a sus padres. Es como decirles, "ah, nunca te importé y ahora te interesa lo que hago y lo que no hago, ahora verás".

Creo que como mamá no he caído en esas dos situaciones que describo líneas arriba, entonces ¿debería esperar que mis hijas tengan adolescencias llevaderas?. Yo misma transité por una adolescencia tranquila, nunca le dije una cosa hiriente a mi mamá o me rebelé contra sus decisiones, o me encerré en mi cascarón dejando de hablarle, nada de eso, pero bueno, éstas son otras épocas. Veremos qué me tocará a mí.

Aquí les dejo: Un lindo mensaje para los padres de adolescentes